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La Reina Sonrisa

     Érase una vez, en un lugar muy lejano, vivió una reina en un precioso lugar. Era Reina heredera del amor de sus antepasados y de sus ancestros.       Reina fue nombrada, princesa se sentía pues curiosa iba descubriendo, generosa se mostraba.       Esta bondadosa Reina se llamaba Sonrisa y se enorgullecía de los tesoros humanos que le rodeaban, tanta belleza, honestidad, vitalidad, respeto… se sentía embriagada del fantástico lugar donde vivía.        Traviesa era la Reina en el sentir y justificando su ir cumpliendo años, se atrevía de vez en cuando a saltar el muro que rodeaba su palacio y las tierras reales. Daba un brinquito y veía algo fuera del muro… pero ¿qué era?, ¿qué es esto? se preguntaba.       Un día su curiosidad pudo más que su prudencia y de un salto decidió saltar más alto y sentarse en el muro. Con sus caderas en lo alto de la muralla visualizó horizontes próxi...

La canción del Ángel

Hubo un tiempo, lejano en nuestra memoria en el que vivían en un bosque profundo una abuela con su nieta.  Las dos trabajaban juntas y las dos se cuidaban. Un día de otoño, la abuelita cayó enferma. En su cabaña al lado del fuego, a media voz iba enseñando a su nieta. -¡Toma hija, coge la lechera y  no la derrames, ves con cuidado! – le avisaba la abuela. La niña con largas trenzas doradas se esforzaba por hacer todas las tareas, con alegría y afán. -Si abuelita, iré con cuidado- resoplaba al coger la lechera- ufff pesa mucho esta lechera.      La abuela se había adormecido con el calor del fuego, sentada en su balancín mantenía sus manos cruzados. La niña miró a su alrededor, la cabaña le parecía enorme y sus paredes altísimas. Para mirar por la ventana debía subirse a una silla y para cocinar tenía que hacerlo encima de alguna madera para alcanzar sin dificultad. -Hijita, -se despertó la abuela- pon la leche a calentar al fuego y beberemos un p...

Leyendas de Lemuria: La Gran Guerra

     La Gran Guerra dura ya demasiados años, lemurianos y atlantas luchan sin tregua en una escalada de violencia sin precedentes. Ciclos de disputas severas hizo que la guerra fuera la única alternativa posible. Las matanzas y la crueldad que se desató provoco una forma de pensamiento en la cual la guerra era patente en todos los seres, el sentimiento del miedo recubrió a todos por igual, matando lo más intrínseco de cada uno, la ilusión, la esperanza, la paz.       Cabizbajos lemurianos y atlantas se enfrentaban a diario en una lucha sin fin, con el armamento más sofisticado en tecnología termonuclear. Una lucha terrible en los que se enfrentaban las civilizaciones más desarrolladas, unas luchaban por las ansias de poder y control sobre la tierra, los otros como guardianes de la sabiduría y la honestidad defendían los conocimientos adquiridos para que no fueran mal utilizados por la vanidad y la soberbia.       Los encuentr...