Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como leyendas vascas

El arte de morir

  “Era una tarde lluviosa de otoño. Elba conducía rápido,  quizás demasiado rápido, aducida por las prisas de todo el día, seguía acelerada para llegar antes a casa, hacer la cenar, duchar a las gemelas, llegar a la cama antes de las doce y quizás leer uno o dos páginas del libro que Daniel le había regalado para Sant Jordi y aún no había tenido el tiempo de abrirlo. La lluvia se intensificó y obligó a Elba conducir más despacio, la luna del coche empezaba a empañarse dificultando la visión aún más. Un perro cruzó la carretera de repente y Elba tuvo esquivarlo derrapando en la calzada mojada. El coche se paró justo delante de una marquesina de un autobús. Elba respiraba agitada, el corazón le latía con fuerza, tuvo suerte de no acabar en la cuneta. —Señora, ¿está bien? Un chico joven, moreno con una capucha y tejanos había golpeado la ventanilla preocupado por el estado de Elba. —Sí, gracias, se me ha cruzado un perro. —No, era un zorro, ha saltado de la calzada para desaparec...

Eguzkilore la Flor del Sol

Esta leyenda vasca me hace recordar muchas otras que he leído de otras culturas, el nacimiento de la luna y el sol, precioso: « Hace miles y miles de años, cuando los hombres empezaban a poblar la tierra, no existían ni el sol ni la luna y los hombres vivían en constante oscuridad, asustados por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores enormes dragones... Los hombres, desesperados, decidieron pedir ayuda a la Tierra. -Amalur (Madre Tierra)-le rogaron- te pedimos que nos protejas de los peligros que nos acechan constantemente... La tierra estaba muy atareada y no hizo caso a los hombres, pero estos tanto y tanto insistieron que al final les atendió: -Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna. Y la Tierra creó la Luna. Al comienzo, los hombres se asustaron mucho y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero, poco a poco, fueron acostumbrándose....