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Poseidón y el río Alfeo



POSEIDON-¿Qué es esto, Alfeo? ¿ el único de todos que al zambullirte en el mar ni te mezclas con el agua salada, como es norma para todos los ríos, ni te relajas desparramándote, sino que manteniéndote compacto a través de la mar y guardando dulce la corriente, sin mezcla aún y puro te apresuras no sé a dónde, sumergiéndote como las gaviotas y los airones? Y parece que vas a sacar la cabeza en alguna parte y de nuevo vuelve a aparecer...

ALFEO-Cosa de amor es el asunto, Poseidón, de modo que no me hagas reproches; que también tú te has enamorado muchas veces...

POSEIDON- ¿De una  mujer, Alfeo, o de una nifma o de alguna marina de entre las Nereidas?

ALFEO-No, sino de una fuente, Poseidón.

POSEIDÓN-, Y ella, esa, ¿en qué lugar de  Tierra fluye para ti?

ALFEO-Es isleña, siciliana, la llaman Aretusa.

POSEIDON- Sé que no es fea Aretusa, Alfeo, sino diáfana, y con pureza mana sonorosa, y su agua realza los guijarros al aparecer enteramente plateada por encima de ellos..

ALFEO- ¡Cómo conoces, en verdad, a la fuente, Poseidón! Así pues, me marcho junto a ella.

POSEIDON- Pues márchate y ten suerte en el amor. Pero eso, dímelo ¿dónde conociste a Aretusa, siendo tú de la Arcadia, que ella en cambio está en Siracusa?

ALFEO- Me estás reteniendo cuando prisa, Poseidón, al preguntarme más de la cuenta...

POSEIDON- Dices bien :¡ve junto a tu amada , y emergiendo de la mar, vuelve  a mezclarte con la fuente y llegad a ser una única agua!

Luciano de Samosata, Diálogos marinos.
Trad. Natalia Palomar

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